|
|
 |
| |
 |
 |
La zona del monasterio de Santes Creus es claramente deficitaria en oferta hotelera de calidad teniendo en cuenta la importancia histórica del lugar y el número de visitantes que tiene durante todo el año.
El proyecto consistió en buscar un edificio con carácter cerca del monasterio para hacer un hotel con unas connotaciones muy precisas: por un lado, de pocas habitaciones para ofrecer una estancia personalizada a los clientes, con trato directo con los propietarios, y por otro, con unos máximos de confort basados en las instalaciones, la tranquilidad y el silencio urbano, donde fuera posible realizar estancias cortas de fin de semana o medianas de vacaciones con todos los atractivos del turismo rural de alto nivel.
Una cuestión importante tenía que ser la oferta de mesa, basada en los huertos familiares existentes, y la disposición de cocinarlos con amor junto con productos de temporada como setas, pescado, caza o carne. El vino también tenía que ser un punto primordial por los conocimientos de los propietarios.
Hacía falta también ofrecer actividades de senderismo, excursiones a pie, bicicletas BTT, equitación… todo con la combinación de la naturaleza próxima, y tener en cuenta el lugar: a una hora de Barcelona, a media de Tarragona, y con un entorno como la ruta del Cister, la Tarragona romana, el Reus modernista y las próximas playas.
La compra de Cal Graller de Les Pobles (antigua casa Esplugas), un edificio rural noble, fue el lugar seleccionado y escogido. Su rehabilitación ha hecho posible el sueño de ofrecer con ilusión un marco incomparable de calma y placidez. |
 |
|
|